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Bouncing Souls @ Willie Dixon (14/02/09)

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Los de New Jersey pasaron por Rosario y nos hicieron estallar de emoción.

Un buen día de enero muy inesperadamente y casi sin rumores, como una novia agarrándote con la guardia baja que te llama a la madrugada diciéndote: «Gordo, no me vino», las distintas redes sociales de la web se fueron llenando con anuncios de que Bouncing Souls llegaba al país, en el tour que los depositaría por Sudamérica/México el cual los llevaba a festejar su 20º aniversario. Lo mejor de esta noticia es que arribaban en Rosario, como único show en Argentina.

Inmediatamente todos nos hicimos fans de la banda de New Jersey. No importaba si no se conocía la banda, si se habían escuchado dos temas o eran verdaderos seguidores de la banda. Sentimos esa reacción generalizada que suelen acarrear estas novedades cuando nos enteramos que una banda importante (o más o menos importante) se sube a alguna tabla de la ciudad. Quizás por la poca costumbre que tenemos de recibir bandas extranjeras a lo que paulatinamente nos vamos acostumbrando.

Así y todo, mediante afirmaciones de asistencia del evento en Facebook y con nicks de MSN, que rezaban partes de canciones de Bouncing Souls, llegó el esperado 14 de febrero. La cita para este día no era en el laguito del Parque España con la novia de turno -festejando el utópico Día de los enamorados- era en el local de Suipacha y Guemes, el Dixon.

Recién una hora después de lo anunciado, los cordobeses de Sniffers abrían el maratón de bandas invitadas, para prácticamente nadie. Muy pocas personas, tímidamente, recién entraban al gig. The Leftouts, el único crédito local (aparte de ATH) fue la segunda banda en subirse a la tarima. Un poco acostumbrados a eventos de esta talla -han compartido cartel con un puñado de bandas extranjeras-, TLO desplegó su hc/punk melódico enérgico -ese mismo punk melódico que alguna vez estuvo en auge en la ciudad que tantos adeptos tenía, de los cuales muchos hoy niegan haberlo sido, y hoy solo quedan un par de bandas del género tocando entre las cenizas de lo que quedó. Los rosarinos vibraron con un set al palo, presentando su flamante nuevo trabajo «Last One Standing» -del cual anunciaron que estará disponible para descargarse desde la web- llamando la atención, te guste el estilo o no, de la todavía, relativa poca gente que había en el local.

Desde Buenos Aires, Hyntu y Cigarro Mojado fueron las dos últimas en cerrar las presentaciones de las bandas invitadas. Durante estos sets, un Greg Attonito con una mirada casi perdida y una sonrisa de por demás dibujada en su rostro, pero con buena predisposición, iba rebotando como pelota de pinball entre la gente que eufórica se acercaba a él para sacarse una foto o intercambiar breves palabras. Digo, con una mirada casi perdida y una sonrisa casi exagerada sin saber como es el frontman de los Souls. Vaya a saber uno si es su personalidad o quizás de algún país del norte de América del Sur trajo -o no-… algún estupefaciente escondido. Un queridisimo amigo de la casa, a los pocos días me contó que cuando justo estaba entrando al gig vió a Attonito sacando fotos del cartel en la entrada del Willie Dixon en ¡plena mitad de la calle! mientras los autos maniobraban para esquivarlo y el ahí rígido.. como si nada pasara.

Para estas alturas, a modo de erupción volcánica el sector del medio del Willie Dixon y la parte superior donde están destinados los menores de edad se llenaba de gente, todo indicaba que All The Hats estaba por salir a escena y cuando salieron la tomaron por asalto y fue cuando empezó la fiesta. La potencia característica de la banda, que recital tras recital siguen afirmando, desencadenó un pogo generalizado y el descontrol de sus seguidores. No había tiempo ni para suspirar, si bien era una de las bandas por los cuales muchos también estaban ahí… después venía B.S y Lucas -voz- se los hacía recordar a la multitud, cada vez que podía, respondiendo ellos con aplausos y gritos. ATH se encuentra en planes de despedida de su último disco «Red, Black & White» del que sonaron varios temas repasando, así también, su repertorio de otros trabajos. Es difícil encontrar palabras nuevas para describir un set de ATH sin sonar repetitivo, pero sus constantes presentaciones siempre vienen cargadas de actitud, de cierta estética escénica y visual, un punk rock acelerado y dinámico que cosecha seguidores en donde se presenten y en donde uno se siente parte del show. De más está decir que Matías sigue resaltando su condición de bajista (no se debe aburrir de recibir tantos buenos elogios bien ganados) y la banda en sí sigue luciéndose en los proyectos que encaran. El final se hacía saber gracias a, «Bad Boys»- versión de Inner Circle- un clásico en los gigs de Los Sombreros en donde desde el escenario, a mitad de la canción, se daban indicaciones al publico de separarse en dos para hacer el «wall of death» en el momento culmine del tema.

Cuando ATH dejó el escenario entre aplausos, la espera se hacía demasiado tediosa e insoportable. Los minutos parecían que duraban horas, la ansiedad hacía a uno decir que el entretelón iba a durar más de la presentación de los norteamericanos… y cuando se pensaba que no llegaba más el bullerío colectivo avisaban que Bouncing Souls estaba listo para hacer lo que todos habían ido a ver y disfrutar. ¿De qué otra manera sino «Here We Go» del «Maniacal Laughter» -editado en 1996- hubiese podido empezar?. La reacción del publico fue inmediata, la energía era latente y eso es lo que contagia esta banda de una manera que muy pocas saben hacerlo. «Hopeless Romantic», «Say Anything», «Private Radio» sonaban y la ilusión de unos cuantos cada vez se hacía más realidad al ver a Attonito y sus secuases, con sus instrumentos colgados, sudando y gritando. La banda interactuaba con el público que parecía estar poseído de convulsiones de la manera que seguían a la banda y se descontrolaba todavía más cuando Greg se asomaba a la barricada para prestar el micrófono al «sing-along». «Lean On Sheena» fue una de las canciones más emotivas junto a «True Believers» ya cerrando su set-list de un poquito más de 20 canciones, en donde una marea de gente, si era posible, se emocionaba más viendo a parte de ATH y Bouncing Souls dando el grito de «true believers all the way».

En muchos foros y publicaciones extranjeras, mucho se decía de que los de New Jersey eran más una banda de disco que de presentaciones en vivo, pero sin dudas se comieron el escenario de un solo trago y sin aderezos. La banda sabe como contagiar energía; los medios, las gacetillas especulan y los anuncian como leyendas, como una de las bandas más importante del género, como una banda estandarte en filas del sello de Greg Gurewitz pero esos cuatros tipos están ahí arriba de un escenario, solos, con más de 20 años de historia y unos años más de historias personales, frente a un público que ven por primera vez y no conocen pero el público los conoce, en un país que tampoco conocen pero, pero están ahí y te da la impresión de que todo eso no les interesa… que están más allá de los títulos y eslóganes que los puedan catalogar, ellos saben que realmente han salvado vidas -conocida es la historia de su canción «Letters From Iraq» de la cual soldados norteamericanos se sintieron conmovidos-, ellos saben que su música ha sido compañera fiel en momentos oscuros de muchas personas alrededor del mundo y todavía saben mejor, que esa es la mayor recompensa y la mayor satisfacción que les pueda brindar.

Así como llegó ese esperado día, se fue.. dejando en claro algo importante para el circuito under de la ciudad: que no es necesario meterle el dedo en el culo a alguna productora importante para traer una banda de afuera. Los mismos ATH fueron anfitriones realizadores del evento y así como se dieron el gusto de compartir escenario con una de las bandas que los han influenciado también nos dieron el gusto de compartir ese momento. Se vió que como sobran desde siempre los comentarios por las espaldas, las trabas y otros factores también sobran ganas de hacer este tipo de eventos -que solo llegan hasta Buenos Aires y no todos siempre tenemos la posibilidad de presenciarlos- que sigue poniendo a Rosario en el mapa para que haya otras posibilidades de de disfrutar y emocionarse como se hizo ese sábado 14 inolvidable para muchos.

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por Seba Zurrian.

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