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El Perrodiablo: “El rock siempre fue la libertad de ser vos mismo”

Charlamos con Doma, voz de la banda, que estarán tocando por primera vez en Rosario este viernes en el Café de La Flor. Desde La Plata una de las últimas bandas que rescatan el verdadero espíritu del rock sin poses.

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Foto: Violeta Capasso

Si sos de los que pensás que a Rosario le faltan recitales con buenas cuotas de salvajismo y bandas con un vivo realmente enérgico entonces el viernes tenés una cita obligada con El Perrodiablo que llegan a la ciudad por primera vez y van a estar tocando en el Café de La Flor (Mendoza 862) desde las 23.30 Hs. junto a Los Viciosos y Las Huestes como invitados especiales.

¿El Perrodiablo? Si. Si te gustan bandas como Turbonegro, The Stooges, Rolling Stones o, incluso, el mismísimo Elvis, todo eso junto quizás puedan describir a esta banda de La Plata que declaran que “Hay bandas que hacen rock y otras que no hacen rock pero lo interpretan. El Perrodiablo lo hace, lo siente y lo toca como lo que es: Rock”. Más claro… vodka. Los amantes de las bandas que no tienen ni quieren poses, van a encontrar una fuerte identificación con ellos.

Antes del show debut en Rosario de este viernes, DLG! charló con Doma (voz de la banda) quien, a modo previa, nos pone al tanto de qué es El Perrodiablo, su lugar de origen, sus trabajos discográficos y sus andanzas y cómo viven el rock.

Siendo una banda realmente energética en el escenario que recupera cierta cuota del salvajismo del rock ¿Por qué creés que justamente muchas bandas han perdido ese encanto?

Yo creo que más allá del salvajismo o no, lo que recuperamos nosotros de manera natural, es la situación de catarsis o liberación que tienen las bandas de rock que a nosotros nos gustan. Para mí, el rock siempre fue libertad de ser vos mismo y poder expresarlo sin tener que refrenar lo que sentís. Hacer música es un fin espiritual y se trata de compartir una experiencia cercana al ritual o la ceremonia para alejar los fantasmas o demonios que a uno lo atormentan. Y bueno, me parece que El Perrodiablo, sin pensarlo nunca como un objetivo porque nunca nos planteamos esas cosas ni la música que deberíamos hacer, recuperó en el escenario esa cuota que en el rock actual está difusa porque a muchos se los morfa el personaje, el querer demostrar quién la tiene más grande, el pensar cómo pegarla para que la banda ande bien o porque puede ser común encontrarse con gente en pose más que con gente diciendo “bueno, esto es lo que hay, esto es lo que somos, no hay más secretos”. Y a veces hoy la música parece estar marcada por querer ser parte a cualquier costo del mainstream o, en algunos casos del under, por pertenecer a una movida específica. Nosotros siempre creemos que la posta es ser nosotros mismos, tocar poniendo el cuerpo, la cabeza y el corazón y compartir la experiencia con la gente que crea en ella.

Vienen de La Plata, una ciudad donde el indie rock “de hoy” está muy en alza y parece ser lo que está tan de moda en todos lados ¿Sufren eso o directamente no le dan importancia?

La Plata a nivel musical para nosotros fue muy difícil siempre y hubiese sido más hostil de no contar con el aguante de algunos lugares de allá como el bar Pura Vida. Pero no por el “indie” o cualquier otro género, sino por la idiosincracia que rodea el ambiente musical y “cultural”. El interés está puesto en otros tipos de banda y discursos. Suponemos que son vicios que tiene cualquier ciudad mediana. Pero generamos nuestro propio camino, trajinamos mil lugares y pudimos no frustrarnos con eso para conseguir un nombre propio a otro nivel en base a nuestra forma de hacer las cosas.

Ya tienen tres discos. ¿Podés resumirnos cómo han ido variando, progresando o creciendo hasta llegar al día de hoy?

Cada disco es lo que podíamos llegar a hacer en ese momento. Es una foto de un momento y una etapa. Simplemente hacemos discos cuando sentimos y cuando podemos, económicamente hablando, jaja. Sí fuimos buscando siempre acercarnos a ese hábitat natural que para nosotros es el vivo y, en ese tren, fuimos sumando cosas buscando respetar nuestra esencia de rocanrol y distorsión de rock, no algo pasteurizado. Lo mejor es saber que los discos nuestros pueden escuchar dentro de 80 años y aún ahí vas a sentir que hay algo vivo ahí dentro, que no se mata ni se oxida con el tiempo.

Quienes conocen la banda saben que realmente no les importa eso del “estrellato” pero más allá de esas cuestiones han tenido buenas críticas de los medios especializados. Una cosa así siempre es bienvenido, ¿no?

Seguro. Siempre suma que lo que hemos hecho con tanto huevo y corazón, encuentre un buen eco y que sea comprendido de la manera en la que nosotros lo concebimos. Tenemos una organización seria como banda pero, a la vez, artesanal, ni siquiera tenemos manager. Por eso, cada espacio ganado es el logro de un trabajo de hormiga. Por suerte, desde una visión personal del rocanrol y de una identidad propia, pudimos recibir un guiño de gentes y medios muy distintos. De todos modos, siempre es un gran combustible que el disco sea adoptado y comprendido por la gente, sean periodistas especializados o gasistas matriculados, no importa que sean. La posta es compartir el viaje y entender el camino.
A propósito, “El Espíritu” es del 2012… ¿Están trabajando en algo nuevo?

Sí, estamos encaminados a mandar a fábrica un nuevo disco. Va a ser nuestro cuarto material y ya lo estamos adelantando en vivo desde fines del año pasado. Estamos a plano y creemos en el laburo que metimos. Grabamos en los Estudios ION, donde grabaron bandas como Riff, y lo hicimos los cinco integrantes tocando al mismo tiempo, captando el espíritu de los recitales. El disco está producido por Gualberto de Orta y masterizado por Manza Esaín, de Valle de Muñecas.

Esta es la pregunta de la casa: ¿Alguna anécdota salvaje, bizarra o divertida que puedas hacer pública y contarnos?

Tenemos cerca de 300 shows, así que tocamos con infinidad de públicos y en mil lugares de todo tipo. El año pasado fuimos a tocar a Uruguay 2 fechas y la segunda se suspendió, pero resolvieron hacerla en un cabaret. Llegamos y boludeando en una consola resolvimos poner un tema de Pier, “Al Filo del Peligro”, en una rockola. Así fue la noche, ja. Tocamos tres temas y dijeron que estábamos tocando demasiado fuerte, así que el recital se acababa allí. Pero para cortar el show, directamente bajaron la térmica del local y en la confusión le robaron la billetera de un bolso a uno de los chicos de El Perrodiablo. Sólo tenía 80 pesos pero tenía el DNI y faltaban menos de 12 hs para que nos tuviésemos que tomar el barco de nuevo a Argentina. Sin DNI no podía salir de Uruguay. Terminamos llamando a las 5.30 de la mañana a la guardia de urgencias del Consulado Argentino en Montevideo, deambulando por comisarías, preguntando en el Cabaret si sabían algo del DNI y sacando fotos carnet un domingo a las 9 am en un cyber para poder tramitar una papeleta que hiciera que pudiésemos volver los 5 juntos. Lo logramos.

¿Algo que quieras agregar?
Los esperamos el viernes que es la primera vez que vamos a Rosario. No prometemos nada que no podamos dar. Así que esperamos que tengan ganas de ver ese exorcismo que es un recital de rocanrol y sean parte de lo que para nosotros es parte fundamental de nuestras vidas.

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